jueves, 24 de abril de 2014
Aveces creo que no debería de salir de mi cama
A veces creo que no debería de salir de mi cama...
Cuando estoy en mi cama no hay preocupaciones, no hay problemas, no hay opiniones, ni criticas.
Cierro los ojos y desaparece todo, no hay nada, solo oscuridad, oscuridad que no me dice nada, que me acoge en sus brazos y me mece como un niño y me lleva por un un mundo, un mundo de pensamientos y ocurrencias. Oscuridad que me lleva a pasear por pasadizos. Pasadizos imaginarios llenos de monstruos y gigantes que me quieren hundir y hacer daño, como allá afuera, fuera de esta cama, donde todos te quieren pisotear, donde nadie te quiere ver caminar, todos te quieren aplastar, como monstruos y gigantes que solo me quieren ver fracasar. Oscuridad. Oscuridad que me empuja, me empuja a ser libre, libre de pensar, de soñar cosas imposibles que quizás nunca vaya a lograr, que me empuja a volar y nunca regresar hasta que mis ojos se abran y vuelva a la realidad. Es que a veces es tan difícil volver a la realidad, estoy harto de la realidad... llena de preocupaciones y compromisos que no quiero cumplir. Como me gustaría vivir en la oscuridad llena de tranquilidad y paz, sin opiniones, ni problemas, solo continuando en la búsqueda de algo que no sea la realidad.
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