Tan dulce como compartir el paraguas y siempre terminar mojados.
Simple como el primero de Enero.
Cierra los ojos...
Sé que has estado teniéndolo desde hace mucho tiempo y detrás de tus lentes puedo ver a alguien que no puede ver, lo que quiere ver.
Es demasiado tarde para tener miedo, llevas la mitad de tu vida dedicando tu esfuerzo mental a algo que nunca va valer tanto la pena como el presente.
Estás lamentándote de cada segundo que no pudiste aprovechar y lloras cada minuto que dejaste pasar.
El tiempo te duele tanto que ya, sólo lo quieres desperdiciar.
Lentamente se van acabando todas las excusas que te gusta inventar, todo para terminar teniendo una razón justa para morir.
Todo se resume a esto, y si esto fuese así por así, no estuvieses pensándolo tanto.
Esta demás decirte lo que te dijeron los que te dijeron cosas que otros dijeron.
Decirte que no te pido nada, es sólo un decir.
Preguntarte qué necesitas, es sólo una costumbre.
No te apresures a correr, sin antes probar cómo se siente volar.
Que de ahora en adelante, vas a besar a todos los demás con los ojos abiertos y las piernas cerradas.
Éste, sin duda, no va ser el peor error que vayas a cometer.
Cuenta hasta tres...
Hablando del sistema; la constelación; la impugnable decisión de ir contra el tiempo, la arbitraria y tan tan tajante idea de vivir como si no tuvieras vida qué desperdiciar.
Me llevó a pensar, que si alguna vez pierdo, contigo, no habré perdido nunca.
Conmigo, nunca habrá algo que perder, si nunca habrá algo que ganar.
Todo está tan mal que has olvidado que alguna vez algo ha estado bien, y llegado lo suficientemente tarde para verte llorar.
Aunque estoy a tiempo de que sea tiempo de que deje que el tiempo te diga que el tiempo ya paso.
A este punto, no sé si amar cada segundo porque es, o odiarlo porque pasa.
Chuparte el cuello, seria como escupirle a todo este tiempo atrás.
Morderte la punta de la lengua, como caricia al tiempo que aún no existe.
Tenerte, al parecer, es la mejor excusa para escapar del tiempo.
Ven conmigo...
Te juro, que el único riesgo es que te encante, y te vuelvas loca.
Éste, sin duda, no va ser el peor error que vayas a cometer.
Cuenta hasta tres...
Hablando del sistema; la constelación; la impugnable decisión de ir contra el tiempo, la arbitraria y tan tan tajante idea de vivir como si no tuvieras vida qué desperdiciar.
Me llevó a pensar, que si alguna vez pierdo, contigo, no habré perdido nunca.
Conmigo, nunca habrá algo que perder, si nunca habrá algo que ganar.
Todo está tan mal que has olvidado que alguna vez algo ha estado bien, y llegado lo suficientemente tarde para verte llorar.
Aunque estoy a tiempo de que sea tiempo de que deje que el tiempo te diga que el tiempo ya paso.
A este punto, no sé si amar cada segundo porque es, o odiarlo porque pasa.
Chuparte el cuello, seria como escupirle a todo este tiempo atrás.
Morderte la punta de la lengua, como caricia al tiempo que aún no existe.
Tenerte, al parecer, es la mejor excusa para escapar del tiempo.
Ven conmigo...
Te juro, que el único riesgo es que te encante, y te vuelvas loca.
