martes, 10 de diciembre de 2013

La noche de los solteros


Llega otra noche, otra noche en la que debo sobrevir a las telarañas de mi pasado y porque eso de pensar en pendejadas en la noche, si que se me da.
Cuando se dan las nueve, la noche no ha iniciado para mi ya que no me siento solo, busco un consuelo con aire de tratar de olvidar que me encuentro solo, en la música. Música para no escuchar ese "tiiiii" que suena en mis oídos, que tanto me desespera en las noches silenciosas, pero entre los audífonos rebotan miles de cosas y pensamientos geniales, que siempre en las mañanas tiendo a olvidar.
Un par de horas más tarde que se han pasado como horas de clase. De la mierda, se dan las once, las luces se han ido y lo único que me acompaña es la luz de la luna que entra por mi ventana, ya no se escucha la cuidad respirar, la melancolía inmediatamente aumente mediante las agujas del reloj avanzan, un sentimiento de tristeza invade mi cuerpo, es difícil tratar de evitarlo o por lo menos controlarlo, pero mi debilidad y lo vulnerable que estoy me lleva a escuchar musca de maricas (Canciones de amor que solo me ponen peor) después de eso, ya he perdido el control de mi mismo, no me reconozco. Terrible, la parte más dura de la noche.
Luego de otra hora de tortura de mi melancolía e insomnio, mi mente perversa comienza a actuar y olvido todas esas tonterías que hace un momento me atormentaban y mis hormonas en mi adolescente cuerpo se alborotan cada vez más, y luego de un vistazo a mi sucia imaginación, mi mano termina dentro de mis boxers. No muy después, termino más decepcionado que antes, pero siento algo que antes no sentía: Sueño.

La mañana siguiente me siento como nuevo y he olvidado todo y es otra mañana en la que me levanto positivo y pensando que sera un día genial, que la soltería es genial, sin preocupaciones, ni compromisos, ni planes, pero con la pequeña angustia de saber que aunque no quiera va llegar la fría y torturadora noche de los solteros.